viernes, abril 22, 2005

Delito de lesa humanidad

El ex capitán de corbeta argentino Adolfo Scilingo, de 58 años, hizo caso omiso a la frase que el prócer argentino, Domingo Sarmiento, escribió hace más de un siglo con los restos de una cerilla, a manera de carboncillo, en una cárcel chilena donde había sido apresado: 'Bárbaros, las ideas no se matan'. Queda la duda si Scilingo tiene conciencia como todos los humanos, pero si la tuviera cabe la duda de preguntarle el motivo por el que se entregó a la Justicia española. En una entrevista de Radio Mitre a la mujer de Scilingo, el periodista César Mazzetti hace referencia al libro de Horacio Verbistki 'El vuelo', donde se relata con lujo de detalles el secuestro de presuntos terroristas que fueron arrojados al Río de la Plata desde helicópteros. Scilingo posiblemente no supo calcular las consecuencias de su llegada a España, quizás pensando en lo que podría cobrar por sus declaraciones escalofriantes y, por alguna causa, su testimonio llegó antes a los juzgados que la prensa sensacionalista como exclusiva. El diario argentino 'Clarín' refleja la noticia con el sentimiento propio de un compatriota, el periodista Juan Carlos Algañaráz: El represor Scilingo fue condenado en Madrid a 640 años de cárcel

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Ignacio Ramonet ya opinó en estas mismas columnas sobre lo que ha definido como la mundialización de la exigencia moral, aunque Pinochet, Videla y otros dictadores, incluso Castro en Cuba, no hayan corrido la misma suerte. Una pena.

abril 23, 2005 2:18 p. m.  

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