jueves, marzo 24, 2005

Las estatuas se desploman

Los dictadores, acompañados de sus símbolos, suelen terminar mal. Fue lo que le pasó a Sadam Hussein y lo que le está ocurriendo en España a Francisco Franco. Hace unos días se quitó en Madrid una estatua del dictador que dominó durante cuatro década el destino de los españoles. El efecto dominó ha llegado a Guadalajara donde se retiran las estatuas de Franco y de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange, que habían sido instalada en la década de los años setenta en la época en que surgían Augusto Pinochet en Chile y Jorge Rafael Videla en Argentina. Éstos últimos han sido castigados con juicios y con arrestos domiciliarios por una civilización que no utiliza sus mismos métodos. En Europa están viendo quién le pone el cascabel al gato al presidente estadounidense, George Bush, también de una forma civilizada. Allí está la diferencia entre la 'América' de la que presume Bush y el sentido común europeo, propio del corredor de fondo.