jueves, marzo 17, 2005

La saga del poder

El presidente italiano, Silvio Berlusconi, quiere emular al primer mandatario estadounidense, George Bush, quizá con pretensiones parecidas a las que pudo haber tenido el anterior presidente español, José María Aznar, que ha recibido como cambio de favores el puesto de profesor en una universidad en América septentrional por haber apoyado la guerra de Irak. Berlusconi niega ahora haber dicho que en setiembre iba a comenzar la retirada de las tropas italianas del territorio iraquí. El actual presidente italiano quiere convertirse en uno de los protagonistas de la saga de la mafia napolitana y del fascismo de Mussolino, al mismo tiempo que Bush no se puede escapar de la historia pre-adolescente, casi infantil y primitiva, de los militares que mataron indios para que los poderosos pudieran hacerse con territorios de su propiedad. También le gusta ser el primer actor en la continuación de la serie del imperio forjado bajo las enseñanzas y la experiencia de su reciente realidad de vaqueros y matones, pasando por Billy el Niño y Al Capone. ¿Se puede esperar algo de estos señores de la guerra?